viernes, 4 de junio de 2010

De luto y de loto


El país amaneció con la noticia de la muerte del alcalde de Caguas, Willie Miranda Marín. La voz más fuerte que tenía el ala soberanista dentro del Partido Popular Democrático.

Willie se convirtió en sus últimos años de vida en una figura que daba esperanza a aquellos populares que sienten un amor patrio, ese nacionalismo que se defiende hasta con los dientes por los colonizados. Es eso que te hace gritar “soy puertorriqueño, tengo mi identidad, no soy gringo”(aunque se quiera seguir mamando de la teta yankee).
Miles de puertorriqueños, que en su juventud fueron independentistas, se abrazaron al Partido Popular que, con su discurso de “lo mejor de los dos mundos”, servía de aliciente para quienes ya su único objetivo era retrasar la estadidad, y no necesariamente vivir en un país libre y soberano.

Hoy, se calla un voz. Posiblemente la única voz colonialista-soberana a la que se le hacía caso. La esperanza de aquellos que rajaban la pava cada cuatro años para que no nos absorbiera del todo el Tío Sam se esfuma. Volverá a resurgir, sin ningún tipo de obstáculos, la verdadera cara del PPD: la conservadora, la eñangotá, la derecha reaccionaria, la que persigue.

Los mal llamados melones, que son populares en toda regla, tendrán que decidir que camino escoger. Si retoman la lucha donde la dejaron hace varias décadas para lograr una verdadera patria soberana, o cuelgan los guantes.

Yo como soy del lado pesimista, prefiero irme a la gasolinera y jugar un pesito en la Loto que hoy tiene 25 millones.

lunes, 29 de marzo de 2010

Ricky Martin acepta orgulloso su homosexualidad

“Ha sido un proceso muy intenso, angustiante y doloroso pero también liberador. Que escribir estas líneas es el acercamiento a mi paz interna, parte vital de mi evolución. Hoy ACEPTO MI HOMOSEXUALIDAD como un regalo que me da la vida. ¡Me siento bendecido de ser quien soy!”.

Con estas palabras, Ricky Martin declaró orgulloso en su página web que es homosexual, y que luego de un arduo proceso reflexivo decidió compartir con su fanáticos su verdadera identidad sexual.

Leer el artículo completo, aquí

viernes, 29 de enero de 2010

La cifra nuestra de cada día

Parecería que se trata de la puntuación de un partido de baloncesto que nunca termina. Todas las mañanas aparece la misma oración en El Nuevo Día: "Van __ __ __ asesinatos más(menos) que el año pasado para esta misma fecha".  El número suele tener tres dígitos, especialmente al terminar el primer trimestre del año.  

En los últimos 20 años, en Puerto Rico asesinan a casi mil personas anuales.  Una cifra que espantaría a cualquier ciudadano de otro país que no esté en guerra.   En su mayoría, se trata de jóvenes que a penas alcanzaban sus 25 años.  Casi 20,000 puertorriqueños y puertorriqueñas han muerto violentamente, en estas dos décadas, por estar relacionados, en mayor o menor grado, al negocio de la droga.  

Como casi todos los boricuas, esta situación se ha vuelto normal en mi día a día.  Hasta aquel "box score" que sacaba El Nuevo Día los lunes me parecía cotidiano.  Recuerdan, aquella tablita que ponía los días de la semana, y como si fueran equipos deportivos, cada día competía contra el otro por el primer lugar en asesinatos. 

Hoy, tuve un encuentro con otra realidad.  Un "box score" que publicó en Madrid el periódico Qué!.   Junto a la noticia, que vale destacar hizo portada, de un hombre asesinado a puñaladas, aparecía una tablita con las muertes violentas reportadas en Madrid durante los meses de enero del 2000-2010.  El 2008 ganó la competencia con 10 asesinatos.  Se trató del año más violento que ha tenido la capital española en su historia reciente, con un balance final de 69 asesinatos en todo el año.  

Madrid cuenta con 4 millones de habitantes, igual que Puerto Rico. Tiene un nivel de inmigración altísimo, es uno de las puertas principales para la entrada de droga a Europa, y los bares abren 24 horas.  

Pero nadie tiene armas. 

El box score del mes: 
Puerto Rico: 71 asesinatos al 28 enero de 2010.  Madrid: 5 asesinatos para esta misma fecha. 

viernes, 18 de diciembre de 2009

La Casa Negra o La Casa Blanca....

Ya casi se cumple un año desde que Barack Obama juramentó como presidente de los Estados Unidos.  El mundo, aquel pobre y apaleado, bailaba de alegría, veía en el señor Obama una esperanza de justicia social y política. África era feliz, Asia tenía esperanza, y América Latina sentía menos amenaza.   

Fueron unas semanas muy empáticas para la humanidad.  Se firmó el supuesto cierre de Guantánamo.  Se redujeron las restricciones para viajar, y enviar divisa a Cuba, América Latina daba un giro progresista y el pueblo iraquí añoraba con una paz que le fue robada hace décadas... En fin, el mundo parecía un cuento fantástico, de esos que tienen conejos que hablan.  

Nunca fui obamista, pero tampoco puedo negar que me contagié con la fiebre de esperanza que se esparcía por el mundo.  Una más contagiosa que la gripe porcina.  Nadie quería una mascarilla contra un sueño de paz.   

Pocos meses pasaron para despertar en medio de una pesadilla. Aquel sueño, tan falso como un anuncio de cremas rejuvenecedoras, se desvaneció.  El "Yes we can" empezó a aplicar a unos pocos, a los mismos de siempre.  A aquellos que siempre han podido, sin importar que la Avenida Pensilvania 1600 sea una Casa Blanca o Negra.

Alfred Nobel debe estar muy orgulloso de su legado.  Supongo que siempre supo que nadie se merecía ese premio más que la Gulf Petroleum.

 

 

jueves, 10 de diciembre de 2009

Para ser paciente no hay que tener paciencia...

Eran las 1050 de la mañana, ya estaba lista: abrigo, bufanda, tarjeta de salud y un buen libro.  Iba al ginecólogo.  

Mi cita era las 11, y la oficina del médico queda a 3 minutos andando desde el portal de mi casa en Madrid, así que el tiempo iba de mi parte (cosa rara en mi que siempre suelo ir de prisa y corriendo).  

En Puerto Rico, ir al ginecólogo me suponía estar de dos a tres horas en la oficina de la doctora leyéndome cuánta revista mala del corazón había en la sala, o hablando con alguna amiga que arrastrara para que me hiciera compañía en esa agonizante espera.  

Hoy dije que no me pasaría lo mismo y me llevé un libro. Además que por lo menos al leer Vea, sabía quién era Maripily o alguna otra que ocupara portada.  En España, las revistas del corazón hablan de amoríos de toreros y futbolistas, o cualquier chisme de la realeza, en fin no tengo idea de quienes son y poco me interesa ponerme al día.  

Llego a la oficina, me siento en la sala, y abro el libro en la página que me había quedado la última vez que me senté con él.  No llegué a la segunda oración cuando la enfermera salió y llamó mi nombre.  

Me entrevisto con el doctor, que hace las preguntas de rigor, me hace la evaluación, incluyendo el tan mentado Pap.  

Acabo la revisión, sacan copia de mi tarjeta de plan médico, y me despachan.  Como cualquiera acostumbrado a la medicina comercial, ya tenía la cartera en la mano lista para pagar el deducible, cuando me dijeron "sería todo, mucha gracias, ya nos vemos para darte los resultados".

Mis circuitos empezaban a lanzar chispas, algo no cuadraba pues eran las 1140 de la mañana, y ya iba camino a casa.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Qué no sean en vano, las muertes de quienes se atrevieron

Comparto con ustedes esta refelxión que llegó a mis manos hace unas horas.  Es prioridad que nos sentemos a pensar sobre lo que pasa en nuestro país.  Es urgente....

Por Roberto Pastrana Pagès y Josua Oscar Aponte Serrano

Lo macabro del suceso hace parecer que algo así nunca había ocurrido en Puerto Rico: un joven gay, de a penas 19 años, fue asesinado y sus restos fueron hallados ayer desmembrados y calcinados. Pero esta cruda y perturbadora manifestación del machismo y de la homofobia que caracterizan a nuestra sociedad es tan sólo la más reciente muestra de cómo la violencia, incendiada por la fusión Iglesia-Estado burgués, sigue cobrando vidas en su encomienda de preservar su conveniente hegemonía heterosexual.

Y es que, por décadas, personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) han perdido sus vidas en manos de atacantes homofóbicos, mientras las autoridades, a pesar de contar con una Ley de Crímenes de Odio desde 2001, se hacen de la vista larga, catalogando sus muertes como meros “crímenes pasionales”.

Recordemos lo que quizás fue el más tétrico período para personas LGBT en Puerto Rico: los asesinatos de casi 30 homosexuales en manos del famoso “Ángel de los Solteros” o “Ángel de la Muerte”, quien actualmente cumple tres cadenas perpetuas, a las que fue condenado cuando no había una Ley de Crímenes de Odio. En una reciente entrevista con la estación WAPA-TV, el asesino alega que se “entregó a Dios”, pero aclara que no se arrepiente.

Las consistentes denuncias de los activistas LGBT han caído históricamente en oídos sordos, agravando el desconocimiento general en nuestra sociedad de lo que representa un crimen de odio: ataques perpetrados por discrimen, prejuicios o intolerancia, entendidos como un intento de amedrentar y amenazar al colectivo al que pertenezca la víctima.

Pero la violencia física contra personas LGBT no es un suceso aislado. El contexto de la sociedad puertorriqueña es de cotidiana y acostumbrada violencia: además de los descontrolados asesinatos relacionados con el tráfico de drogas ilegalizadas, cada año, decenas de mujeres pierden sus vidas en manos de sus compañeros sentimentales, lo que evidencia el carácter opresivo del sistema en que vivimos – un sistema ideológico que ha otorgado el poder al macho heterosexual en detrimento de la mujer y de toda persona no heterosexual.

Las personas LGBT estamos sometidas al escrutinio público, al señalamiento, a la persecución, y a la violencia. Como toda bestia acorralada, el machismo y su intrínseca homofobia embisten cada vez con más fuerza. La homofobia institucional – aquella que es ejercida de forma oficial – alienta y promueve la violencia contra toda sexualidad que trascienda los límites de lo actualmente lícito. Cada vez se hace más difícil trazar una línea entre fundamentalistas y gobernantes. Líderes religiosos nos condenan al fuego del infierno, mientras los políticos nos vomitan odio con sus difamaciones y discursos a favor de la desigualdad.

No caen en oídos sordos discursos opresivos, como los balbuceados por el corrupto Jorge de Castro Font; los “torcidos” Thomas Rivera Schatz, Evelyn Vázquez, Migdalia Padilla, Carmelo Ríos, Juan Eugenio Hernández Mayoral, Antonio Fas Alzamora y sus vergonzosos compañeros en el Capitolio; Kimmy Raschke y su asqueroso padre, Jorge Raschke; Milton Picón, de “Morality in Media”; Carlos Sánchez, de Pro Vida; y Wanda Rolón, “la apóstol” y “pastora que canta” – son todos ellos coautores de los viles asesinatos contra decenas de personas LGBT y así tenemos el deber de responsabilizarles.

Su trabajo en equipo se traduce en un alarmante aumento en la violencia contra ciudadanos LGBT, que culmina con la perseverante indiferencia de la Policía, institución machista por excelencia, y del mal llamado Departamento “de Justicia”.

Como si fuera poco, los principales medios del país, comerciales y al servicio del Gobierno y la burguesía, vociferan con regocijo la mofa y los discursos de odio para “entretener” al pueblo, a costa de la dignidad y la vida de miles de ciudadanos y, salvo en muy pocas excepciones, enmudecen cuando de denunciar la violencia contra las personas LGBT se trata. El desconocimiento, la desinformación y el silencio son la orden del día. La homofobia, hasta en sus manifestaciones más crudas, es el asunto del que no se habla; el tema que no debe tocarse.

Pero la homofobia está condenada a morir: la lucha militante y combativa ha ido rompiendo cadenas que nos mantenían reducidos al escondite y al silencio. La lucha organizada se hace más imperativa que nunca, para combatir la homofobia en todos sus niveles, lugares, y formas: desde la institucional hasta la que ocurre en el ámbito familiar; desde la violencia más extrema hasta el discurso homofóbico más sutil.

Erradiquemos la violencia homofóbica de una vez y para siempre. Métodos de lucha diversos deben ser empleados en la conquista de la igualdad política, tanto por las personas LGBT como por las demás clases oprimidas y explotadas. La nuestra tiene que ser una lucha frontal y a muerte contra el patriarcado, el machismo, la homofobia y el capitalismo. Sólo luchando, crearemos las condiciones para que por cada persona LGBT oprimida, acosada o asesinada caigan todos los cómplices, alicates y responsables, directos e indirectos, de tanto odio infundado.

Este jueves, 19 de noviembre, a las 3 p.m., todos al Capitolio. Unámonos al Comité Contra la Homofobia y el Discrimen en su llamado contra un Proyecto 1725 excluyente y que privilegia a los fundamentalistas; contra la Ley 7, sus despidos y las APP; contra el discrimen en la adopción hacia solteros y familias homoparentales; por la inclusión de las parejas del mismo sexo en las protecciones de la Ley 54; y por la aplicación, de una vez y por todas, de la Ley de Crímenes de Odio, con campañas de concienciación contra la homofobia y la transfobia en las agencias públicas.. Piquete contra el discrimen y los despidos: ¡por una sociedad inclusiva!

Hagamos valer la vieja consigna feminista: “lo privado es un asunto político”. En una sociedad patriarcal, que desalienta todo disenso a la heterosexualidad, nos desvaloriza y nos condena, ser LGBT no es meramente un asunto privado que se circunscriba al ámbito de lo personal. No se trata únicamente de quién se acuesta en la cama de quién: ser LGBT es un acto político. ¡Salgamos del armario! ¡Todos a la calle!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Si callan al cantor, calla la vida

Recuerdo el estar sentada en un pupitre en esos salones blancos y fríos de la Escuela de Comunicación Pública de la UPR, COPU como le llamábamos entonces.  Me contaban la suerte que teníamos al ser una Isla tan pequeña con tantos medios de comunicación.  Más ondas radiales que balnearios, cuatro periódicos de tirada nacional, algunos más de semanarios o mensuarios, y cuatro canales de televisión local que como mínimo tenían dos franjas horarias dedicadas a noticias.  ¡Qué lindo! ¡Qué mucho espacio para el debate! ¡Qué muchas voces tiene nuestro pueblo para escuchar y leer! 

Hoy, todo este escenario fantástico se deshace como barro seco.  Apenas queda prensa seria, no por falta de compromiso de periodistas sino por la carencia que tienen los jefes y directores de medios de ese valor y compromiso con el pueblo.  Prender la radio en la banda AM es como escuchar una repetición ininterrumpida del programa de Kobo SantaRosa, con el Xclusivooooooo incluido.  Los periódicos cada vez recuerdan más a revistas del corazón, y ni hablar de los telediarios.   En fin, hacer dinero es la única vocación que tienen los medios privados, aunque eso signifique dejar a un pueblo a oscuras.  

Pero lamentablemente este modus operandi no se limita a los medios privados.  Hemos visto como  Ray Cruz ha desmantelado sin remordimiento el único noticiario público en Puerto Rico.  

Hoy, cierra Prensa Asociada dejando en la calle a casi una decena de profesionales que se han destacado por su seriedad y compromiso inquebrantable con el país.   

Gloria Soltero dijo "un pueblo sin prensa es un pueblo esclavo".  En momentos tan terribles como los que vive el país, los puertorriqueños no podemos darnos el lujo de no contar con profesionales dedicados que fiscalicen la gestión de aquellos que quieren vendernos el país.   Y como si de una película mafiosa se tratara, los ricos y empresarios están sacando del camino a todo aquel que lo interpele.   

No permitamos que callen, porque se nos calla la vida....